El retrato del Maestro Juan de Ávila y el cuadro del Greco

expo.grecoEl pasado 25 de julio se celebró en la “Sala de exposiciones del Antiguo cuartel de sementales” de Baeza la séptima y última sesión de las Jornadas Los Jueves de Juan de Ávila. En esta ocasión el ponente invitado fue D. Luis Alberto Pérez Velarde, Conservador de la Casa-Museo del Greco de Toledo y especialista en su obra pictórica. Impartió una conferencia titulada “El retrato de Juan de Ávila atribuido al Greco”. El Dr. Felipe Serrano Estrella, Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Jaén, realizó la presentación del ponente.

En su conferencia Pérez Velarde se ocupó de las características técnicas que definen el estilo de los retratos del Greco (por ejemplo: inmediatez en la mirada del retratado; fondo neutro; sobriedad en el ropaje; figura de tres cuartos; preeminencia del rostro) con objeto de establecer semejanzas y diferencias con el retrato del Maestro Juan de Ávila atribuido al Greco, un cuadro cuya autoría sigue suscitando un gran debate entre los especialistas, con argumentos a favor y en contra. Entre los principales defensores de la autoría del Greco el ponente mencionó a Manuel Cossío y su libro dedicado al Greco de 1908, que marcó un hito en los estudios sobre el pintor. En este sentido Pérez Velarde también mencionó que el Greco se puso de moda en el siglo XIX y que los autores de la Generación del 98 mostraron un gran interés por su obra pictórica, destacó especialmente a Pío Baroja.

Bajando ya la cuesta de la vida, de cabello espeso, barba muy corta y descuidada, moreno y arrugado de piel; conmovida ternura en el rostro, y la mano derecha abierta sobre el pecho, como para convencernos de la sincera bondad de su alma.

Manuel B. Cossío

expo.greco2
expo.greco3

El ponente realizó un exhaustivo recorrido por los retratos del Greco, algunos de ellos muy poco conocidos, desde su etapa en Venecia e Italia hasta su llegada, en 1577, a Toledo, ciudad en la que fue muy demandado como retratista de personajes de la nobleza y del clero. Entre los cuadros de retratos del Greco analizados a lo largo de la exposición, Pérez Velarde prestó especial atención al retrato del humanista Antonio de Covarrubias por sus semejanzas con el de Juan de Ávila, principalmente por la expresión del rostro.

En el caso del supuesto retrato del Maestro Ávila, presentó fotos de las restauraciones del cuadro, así como la radiografía que se hizo del mismo durante su proceso de restauración. Pérez Velarde se mostró a favor de la autoría del Greco o, a lo sumo, de alguien muy cercano al pintor o perteneciente a su taller, dado que el cuadro comparte muchas de las características del Greco en la composición de retratos, sobre todo en la mirada del personaje retratado, de rasgos tristes o melancólicos. No obstante, señaló también los elementos del cuadro más discutidos y que plantean serias dudas sobre la autoría del Greco, quien no llegó a conocer a Juan de Ávila. Uno de los más llamativos, aparte del uso de colores templados en los rasgos faciales del retratado, es su mano derecha, cuya técnica compositiva no es propia del Greco y que, además, parece un añadido posterior, posiblemente del siglo XVIII, como revela la radiografía del cuadro. Ahora bien, el conferenciante señaló que este detalle no es un inconveniente para desautorizar por completo la atribución del cuadro al Greco, dado que el pintor dejaba muchas obras sin terminar. Algunos estudiosos, como destacó también, han atribuido el cuadro a Luis Tristán, dadas las semejanzas que comparte el supuesto retrato de Juan de Ávila con su retrato de San Antonio Abad.

Pérez Velarde concluyó su conferencia con un exhaustivo repaso por otro tipo de representaciones del Maestro Ávila, como el grabado que figura en la biografía de Luis Muñoz. Un recorrido, en definitiva, que tampoco ayuda a resolver la incertidumbre sobre la identidad del personaje representado en el retrato atribuido al Greco.

Juan de Ávila, un reformador de ayer para el mundo de hoy

djuandelrio.baezaEl 18 de julio tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento de Baeza la sexta sesión de las Jornadas Los Jueves de Juan de Ávila con la ponencia “Falsas y verdaderas reformas de la Iglesia según el Maestro Ávila”, impartida por Monseñor D. Juan del Río Martín, miembro del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo castrense. El acto estuvo presidido por el Excmo Sr. Alcalde del Ayuntamiento de Baeza, D. Leocadio Marín. La presentación del ponente corrió a cargo de la Directora de las Jornadas, la Dra. Dña. Mª Dolores Rincón González, Catedrática de Filología latina de la Universidad de Jaén y Comisaria de la Exposición Juan de Ávila, el Maestro y su tiempo.

En su ponencia D. Juan del Río reivindicó el papel de Juan de Ávila como figura universal de la verdadera Reforma española, en el sentido de que su doctrina y el ejemplo de su vida y de su ministerio sacerdotal siguen iluminando los caminos de la vida religiosa en los tiempos actuales y lo acercan a los postulados del nuevo papa Francisco. Por ello, el ponente destacó la faceta de Juan de Ávila como hombre cercano y preocupado por la realidad social de su época, especialmente en el caso de los pobres y huérfanos, así como de los niños y las mujeres. Asimismo, el ponente señaló que algunos de los postulados reformadores de Juan de Ávila fueron asumidos por el Concilio de Trento y por sínodos diocesanos.

Juan de Ávila. Exposición Baeza
Mons. Juan del Río, D. Leocadio Marín y Dña. Mª Dolores Rincón recorriendo la Exposición Juan de Ávila, el maestro y su tiempo

D. Juan del Río prestó especial atención a los hitos biográficos de Juan de Ávila que marcaron su vocación de predicador itinerante y su idea de regenerar la Iglesia en los años en los que el luteranismo estaba en plena efervescencia, como afirmó el propio Ávila, “muchos eran los frentes y muy gastada estaba la cristiandad”. A continuación, Monseñor Del Río fue desglosando de forma minuciosa y amena las ideas centrales del reformismo de Juan de Ávila, particularmente sus claves teológicas y pastorales, como hombre de pensamiento y acción que hizo posible el diálogo fe y cultura en los tiempos convulsos por los que atravesó la Iglesia de su tiempo.

El reformismo propugnado por Ávila suponía renovar la Iglesia de su época armonizando la espiritualidad interior con la necesidad de cambios estructurales y externos, en pos de una Iglesia más humana y cercana, de ahí su crítica a la jerarquía eclesiástica (especialmente en los relativo a la relajación de las costumbres y a la necesidad de mejorar la deficiente formación de los clérigos) y sus denuncias sociales (contra los juegos de azar, la usura, la codicia y los matrimonios clandestinos, que declaró que no eran lícitos si se hacían sin testigos), sin obviar sus propuestas de mejora sociales (descanso dominical para los obreros, fomento de las escuelas públicas, etc.). La piedra de toque de su reformismo fue el cristocentrismo y la idea de Dios humanado en la figura de Cristo crucificado (Dios es amor y predica amor), es decir, su reforma va de dentro hacia afuera, dado que, para Juan de Ávila, toda reforma verdadera debía “pasar por el corazón del hombre”, pues la raíz del mal o del pecado está en el corazón de las personas.

D. Juan del Río también destacó que Juan de Ávila se adelantó a su tiempo por fomentar, conforme a las corrientes humanistas de la época, la lectura asidua de las Escrituras, especialmente del Nuevo Testamento. Su predicación y sus escritos estuvieron, además, centrados en la dimensión sacramental y en la oración mental. Por ello, Ávila insistió, como revelan sus sermones y cartas, en la importancia de que el pueblo conociera la doctrina cristiana y frecuentara los sacramentos, y puso todos los medios para ello. Tal fue el caso de su catecismo cantado para niños y su recomendación de la Comunión frecuente, según indicó muy oportunamente el ponente.

El Maestro Juan de Ávila, un ingeniero de nuestro Siglo de Oro

isabelEl pasado jueves, 11 de julio, tuvo lugar en el Ayuntamiento de Baeza la quinta sesión de las jornadas Los Jueves de Juan de Ávila. En esta ocasión la ponente invitada fue la Dra. Isabel Velázquez Soriano, Catedrática de Filología Latina de la Universidad Complutense de Madrid y experta en temas relacionados con la historia de la ingeniería. Impartió una conferencia titulada “Los ingenios de Juan de Ávila”. La presentación de la ponente corrió a cargo del Dr. Juan Gómez, Director de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Jaén.

En su ponencia la Dra. Velázquez habló de los ingenios hidráulicos atribuidos a Juan de Ávila. Se trata de una faceta de la vida del Apóstol de Andalucía muy poco conocida y que apenas ha despertado el interés de los estudiosos, que se han ocupado principalmente del magisterio espiritual de Juan de Ávila y desde un punto de vista excesivamente hagiográfico, lo que, a la postre, ha ocultado otras facetas muy interesantes de este personaje. Además, la escasa documentación relativa a los ingenios atribuidos a Juan de Ávila ha provocado que cualquier acercamiento a este tema se mueva en el terreno resbaladizo de la especulación.

Pese a ello, la ponente ofreció un riguroso y ameno repaso al estado de la cuestión de los ingenios atribuidos a Ávila. Ilustró sus reflexiones a partir de los documentos conservados y un gran número de imágenes, fotos y dibujos de ingenios hidráulicos de la época. Prestó especial atención al Pleito del Archivo de Protocolos notariales de Córdoba en el que se recoge el que sostuvo Ávila por haberle sido usurpada la invención de unos ingenios para subir agua, así como el Pleito del año de 1550 (Archivo de Simancas) en el que se cita a un tal Antonio Ruiz Canalejas usurpador de la autoría de dos ingenios de Juan de Ávila, llamados “Balanza de cajas” y “Suplevientos”. Asimismo, la ponente se ocupó de las Grúas de El Carpio (Córdoba), que fueron construidas por Claudio Azaro (1561-1568) a partir, seguramente, de un diseño de Juan de Ávila, maestro del mencionado Azaro, que pasó sus últimos años como eremita en El Tardón. También se prestó atención al “Artificio de Juanelo” para subir agua del Tajo, dado que este tipo de ingenio se asemejaría a una de las máquinas hidráulicas atribuidas a Juan de Ávila, denominada “Prudentes mañas”. El nombre de este curioso ingenio fue objeto de una interesante disquisición etimológica por parte de la ponente, que hizo gala de sus profundos conocimientos en la lengua latina para explicar el significado del mismo.

 otro de los grandes legados del gran Juan de Ávila 

La Dra. Velázquez hizo especial hincapié en la importancia que tuvo la tecnología en el llamado Siglo de Oro español, una época áurea no sólo en las letras y las artes, sino también en la ciencia, como ponen de manifiesto las importantes construcciones de ingeniería que se realizaron en España en esa época. Y es ese contexto de efervescencia tecnológica en la España del Quinientos el que puede arrojar una mayor luz sobre la faceta de Juan de Ávila como ingeniero, sin duda, importante si atendemos a la duración del permiso de explotación, cuarenta años, y la cantidad de 6.000 ducados que suponía el pago por su explotación. En este sentido, la ponente destacó la importancia que en la formación científica de Ávila pudieron tener los maestros con los que estudió en la universidad de Alcalá, como fueron el físico y matemático Domingo de Soto, considerado el precursor de Leibniz, y Pedro Ciruelo. Con tales maestros no puede descartarse que Ávila, que detestaba el estudio de las leyes, hubiese tenido una sólida formación científica, si bien, como sostuvo la Dra. Velázquez, el propio Ávila procuró ocultarla bajo el anonimato conforme a la humildad que le caracterizaba. Por ello, es necesario que los estudiosos del Apóstol de Andalucía lean entre líneas sus propias obras y las biografías que se nos han transmitido con objeto de entresacar aquellos detalles alusivos al interés del Maestro por las ciencias, un interés que, por lo demás, pone de manifiesto el carácter generoso y utilitario que para Ávila, como hombre preocupado por el bienestar de sus semejantes y la mejora de sus medios de trabajo, tuvieron los ingenios por él diseñados. He aquí, pues, otro de los grandes legados del gran Juan de Ávila.