Que nuestro Dios es amor, ¡Feliz Navidad!
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- Viernes, 21 Diciembre 2012 09:33
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La Escuela de Magisterio “Sagrada Familia” de Úbeda –Jaén- se une a los actos conmemorativos del nombramiento de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia.
Con el sugerente título “Tres santos amigos: Juan de Ávila, Ignacio de Loyola y Francisco de Borja” el Aula Fe-Cultura de la Escuela de Magisterio de Úbeda, en su Edición XII, ha dedicado la sesión del 11 de diciembre al Maestro Ávila, “este santo que tanta relación guarda con nuestra tierra, nuestra Diócesis, y también con la SAFA, en tanto que precursor de la red de centros educativos a la que pertenecemos –la Compañía de Jesús-“, afirmaba Dña. Soledad de la Blanca, Directora Adjunta, en sus palabras de presentación. La exposición y el diálogo posterior ha estado a cargo del Prof. Dr. D. Matías García Gómez, SJ, anterior director del Santuario de San Juan de Ávila en Montilla, buen conocedor del santo maestro y de la historia de la Compañía de Jesús.
Juan, Ignacio y Francisco, grandes figuras en la Iglesia y en la España del siglo XVI, de notable talla humana y espiritual, que coinciden en sus inquietudes apostólicas y colaboran estrechamente en la llegada de los jesuitas a Andalucía. Desde ellos y con ellos, el P. Matías profundizó en la relación de Juan de Ávila y el comienzo de los colegios jesuitas en Andalucía. No en vano, el Maestro Ávila pone en manos de la Compañía gran parte de los colegios que ha ido creando, además de orientar hacia esta Orden a muchos de sus colaboradores.
El Aula Fe-Cultura, es foro de encuentro, diálogo y reflexión de esta institución abierto no sólo a la comunidad educativa de SAFA-Úbeda, sino a la sociedad y a la Iglesia de la ciudad -indica D. Fernando Arjona, SJ, responsable del Aula-, por eso en este entorno de formación es una necesidad acercarse a este capítulo tan importante, y quizás desconocido, de la historia de la Educación local.
Mª Jesús Fernández Cordero, nos invita de nuevo a orar de la mano de San Juan de Ávila a partir de una carta que el Maestro dirige a una señora en tiempo de Adviento. Nos la ofrece con el título Que viene Dios a nacer.
San Juan de Ávila vivía con intensidad los tiempos litúrgicos, y a través de sus cartas procuraba que también sus amigos y discípulos los vivieran. La Carta 67 está dirigida a una señora, cuya identidad no conocemos, con la intención de ayudarla a hacer el recorrido del Adviento. Comienza diciendo: “¡Cuán ocupada estará vuestra merced en este santo tiempo en aparejar posada al huésped que le ha de venir!”. La imagina como Marta y María, atendiendo a lo exterior y a lo interior para servir a Cristo. Y recoge el sentido profundo de este tiempo con las siguientes palabras:
“¡Oh bienaventurado tiempo en que se nos representa la venida de Dios en carne a morar entre nosotros, para alumbrar nuestras tinieblas y encaminar nuestros pies en la carrera de la paz (cf. Lc 1,79), y, haciéndonos hermanos suyos, gozar de una herencia con Él!”
Le recuerda que el Señor que viene fue llamado por el profeta “el Deseado de todas las gentes” (Ag 2,8), para afirmar: “y a ninguno se da si primero no le desea”. Ávila busca que su destinataria viva profundamente este deseo, porque a quien le desea, Dios “viene y no se le niega”.
Este Dios que viene sólo pide que el alma suspire por él; que, confesando sus pecados, le quiera y le reciba. Pero podemos perder tanto bien, por “pereza”, “ceguedad” o “sueño”. Esta pérdida –no recibirle- es responsabilidad nuestra, pues contamos con la promesa de que “todo el que busca halla, y al que pide que le darán, y al que llama que le abrirán” (Mt 7,7).
Puede acceder a la oración desde la sección Orar con san Juan de Ávila o directamente Que viene Dios a nacer