San Juan de Ávila será proclamado próximamente Doctor de la Iglesia Universal

Mons. Manuel Ureña

Arzobispo de Zaragoza

07.05.2012

El próximo jueves, día 10 de mayo, celebramos la fiesta de San Juan de Ávila.

Hijo único del matrimonio formado por Alonso de Ávila y Catalina Xixón, Juan de Ávila vio la luz de este mundo el 6 de enero de 1499 o 1500, fiesta de la Epifanía del Señor, en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), en donde creció y se forjó cristianamente su alma.

En 1526, cuando ya habían fallecido sus padres, recibió la ordenación sacerdotal. Celebró la primera misa solemne en Almodóvar del Campo, su patria chica, y festejó tal acontecimiento invitando a los pobres a la mesa y repartiendo entre ellos su cuantiosa herencia.

Desarrolló su actividad apostólica sobre todo en el sur de España. Por eso es conocido con el sobrenombre de “Apóstol de Andalucía”.

Murió el 10 de mayo de 1569. Con gran fama de santidad tanto en vida como después de la muerte, en 1623 se instruyó su causa de canonización. El Papa Benedicto XIV aprobó y elogió su doctrina y escritos en 1742, y en 1894 León XIII lo beatificó. En 1946 fue nombrado por Pio XII Patrono del clero secular de España. Y Pablo VI lo canonizó en 1970, siendo promotora de la causa la Conferencia Episcopal Española.

Habida cuenta de la calidad de su enseñanza y del vigor de su testimonio evangélico, a partir de aquella fecha comenzó a plantearse la posibilidad de su doctorado, que la Conferencia solicitó formalmente en 1990. A esta primera súplica siguieron las de 1995 y1999, ya en el entorno del V Centenario de su nacimiento.

Actualizados mientras tanto los Criterios para afirmar la “eminens doctrina” que se exige de los candidatos al doctorado y estudiadas sus obras, en 2002 fue reconocida la existencia de tales méritos en la doctrina del Maestro Ávila. Concluidos, finalmente, todos los trabajos requeridos, el 12 de marzo de 2010 se presentó al Santo Padre el Papa Benedicto XVI la súplica definitiva del Doctorado. Y, el 10 de abril, fue entregada en la Congregación de los Santos la correspondiente Ponencia (Positio). El 18 de diciembre del mismo año de 2010 fue estudiada esta Ponencia por el Congreso Peculiar de los Consultores Teólogos de dicha Congregación, quienes emitieron un voto unánime afirmativo en favor del Doctorado. Confirmaron este voto, también de modo unánime, los Cardenales y Obispos miembros de la Congregación reunidos en Sesión Plenaria el 3 de mayo de 2011.

De este modo, el 20 de agosto del año pasado, en plena celebración de la XXVI edición de la JMJ, pudo decir el Papa en un momento de la misa a los seminaristas venidos de todo el Orbe y congregados en la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Almudena, de Madrid: “Con gran gozo quiero anunciar ahora al pueblo de Dios… que… declararé próximamente a San Juan de Ávila, presbítero, Doctor de la Iglesia universal. Al hacer aquí pública la noticia, deseo que la palabra y el ejemplo de este eximio Pastor ilumine a los sacerdotes y a aquellos que se preparan con ilusión para recibir un día la Ordenación Sagrada.

Invito a todos a que vuelvan la mirada hacia él, y encomiendo a su intercesión a los Obispos de España y de todo el mundo, así como a los presbíteros y a los seminaristas, para que, perseverando en la misma fe de la que él fue maestro, modelen su corazón según los sentimientos de Jesucristo, el Buen Pastor, a quien sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos”.

Pues bien, después del anuncio del Doctorado, corresponde ahora prepararnos con todo entusiasmo y fervor a vivir el día no muy lejano en que el Santo Maestro Juan de Ávila será declarado Doctor de la Iglesia Universal.

Y es que Juan de Ávila, a pesar del gran arco de tiempo que le separa de nosotros, puede seguir diciéndonos mucho a quienes vivimos en el siglo XXI. Pues el Maestro de Ávila es el clérigo andariego que recorrió en su tiempo ciudades y pueblos predicando el evangelio; el siervo de Dios que abandonó honores, riquezas y proyectos para poseer sólo a Jesucristo; el hombre culto, sencillo y espiritual tal vez más consultado de su tiempo que ha seguido presente con su testimonio y sus escritos durante 500 años y que alza de nuevo su potente, humilde y actualísima voz ahora, en este momento crucial en que nos apremia la urgencia de una nueva evangelización. Porque pasan los tiempos, pero los verdaderos creyentes son siempre contemporáneos.

De él ha dicho la Postuladora para la Causa de su Doctorado que supo aunar en magnífica concordia la más sólida y exquisita preparación académica con la más sublime llaneza. Él propuso un camino de santidad a todo género de personas tanto en el recogimiento de las iglesias y de los conventos como en el bullicio de las calles, los mercados o las plazas. Él acertó a poner adecuadas palabras a la única Palabra que invariablemente transmitía en su enseñanza. Él, Juan de Ávila, hizo oración y vida su consejo y su predicación. Y él fue maestro de santos, instrumento de sonadas conversiones, orientador de conciencias y guía seguro para todo el pueblo de Dios.

† Manuel Ureña

 Arzobispo de Zaragoza