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A la puerta está llamando

Sermón 2. En Obras Completas, BAC (2000), vol III, pp. 35-47

8. […] Señor, ¿a qué venís? […] Viene el Rey y trae consigo el reino, […] trae Dios muchas riquezas, y viene a hacernos grandes mercedes, y dice: Por eso no me dejéis de recibir, que yo os traigo todo lo que podéis querer y desear, y mucho más.

-¿Qué traéis, Señor? -Regnum Dei intra vos est (Lc 17,21). ¿Habéis[lo] por caso alguna vez visto o sentido? Pues sabed que el reino de Dios está dentro de vosotros. No penséis que el reino de Dios es tener muchas viñas y muchos olivares. En el ánima adonde viniere amor de Dios y del prójimo y adonde hobiere muchas virtudes, ahí está encerrado el reino de Dios; en el ánima que a Dios obedeciere, está metido su reino. […]

9. Pues que viene el Rey y trae el reino consigo, y su reino es justicia y paz, etc., ¿quién habrá que no lo reciba? Justicia en este lugar no quiere dicir hacer justicia, sino una virtud, una cosa por la cual un hombre de pecador se hace justo, una virtud que hace una obra en el hombre tal, que de pecador y malo lo hace justo y bueno. […] ¿Qué quiere dicir? Que la causa por que uno se hace bueno es Jesucristo. […]  No pienses tú, hermano, que por tus buenas obrecillas, por lo que tú haces, eres justo, sino por las buenas obras y pasión de Jesucristo; juntándose tus buenas obras con Él, Él las hace ser meritorias.

 11. La verdadera pena es que uno mete la mano en su pecho y considera sus defectos y maldades y dice: ¡Oh, que he ofendido a Dios! ¡Oh, que no voy derecho por el camino de Dios! Ésta es la verdadera pena y el mayor de los desconsuelos y para lo que vino Dios a este mundo. […] Para consolar éstos viene el Mesías, para esto viene, para consolar los desconsolados, etc. Y ansí dice San Pablo que viene a poner justicia y paz y gozo de Espíritu Santo (Rom 14,17).

 12. Si os aparejáis para recebir este huésped, es tan poderoso que hará que se regocije vuestro corazón. Si no queréis a Dios por Dios, veis aquí lo que trae, un reino trae consigo. […] Ésta es la merced más alta; éste es el espejo en que te has de mirar, que nos dio Dios a su Hijo; y dice San Pablo: Si nos dio Dios a su Hijo, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas? (Rom 8,32). Si Jesucristo es nuestro, no os espantéis que lo presente y lo futuro será nuestro. En esta merced se encierra todo. […] Paraos a pensar quién es el que quiere venir a vuestra alma, y ansí veréis cómo todas las cosas serán vuestras, quiero dicir, que podréis usar de ellas para vuestro provecho; […].

13. […] Si estás en gracia con Dios, aprovéchate del amigo y del enemigo, y del infierno para huir de él. De todo sacarás provecho. Y si os parece que es poco tener a Dios y con Él todas las cosas, ¿qué os parecerá mucho? No diga nadie: «No quiero ese huésped»; que con sólo venir paga bien la posada.

[…]

-La mayor está por dicir. Si tantos milagros no hubiera habido, y si Dios no os diera lumbre de fe ¿cómo creyérades una cosa tan alta, como es, a saber, haber muerto Dios por vos? ¿Cuál es más, entregarse Dios en manos de sayones, para que le hagan tantas injusticias, o entregarse a los corazones de cuantos estamos aquí? Pues si se entregó Cristo a la voluntad de los que mal le querían ¿no se entregará a los corazones de los que bien le quieren? ¡Señor, tanto me amaste, que te entregaste en manos de tus enemigos por mí! Plegue al Señor que lo creáis.

14. ¡Qué alegre iría un hombre de este sermón si le dijesen: «El rey ha de venir mañana a tu casa a hacerte grandes mercedes»! Creo que no comería de gozo y de cuidado, ni dormiría en toda la noche, pensando: «El rey ha de venir a mi casa, ¿cómo le aparejaré posada?». Hermanos, dígoos de parte del Señor que Dios quiere venir a vosotros y que trae consigo un reino de paz, como habéis oído. ¡Oh, bendita sea su misericordia y glorificado sea su santo nombre! ¿Quién os sabrá decir la salsa con que habemos de comer este manjar? ¡Cómo! ¿Que siendo él Dios y ofendido, y siendo nosotros hombres y ofensores, y siendo la ganancia del hospedaje nuestra, nos está rogando, y nosotros que lo desechemos? ¿Qué cosa es pensar que está Dios a la puerta de los corazones? ¿Pensáis que está lejos? A la puerta está llamando.