Santa María Magdalena. 22 de julio
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- Jueves, 19 Julio 2012 23:00
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Sermón 76. Al monte sube la Magdalena. ¡Al monte, señora, con ella!, Obras Completas, BAC (2000) vol III, pp. 1027-1036 .
Santa María Magdalena, 22 de julio de 1554. Montilla, en el monasterio de Santa Clara: En la toma de velo de la condesa de Feria
1. Cosa es que debe alegrar mucho al cristiano oír hablar de Dios y de su condición, para alabar su grandeza, y, conocida su condición, agradarle. Uno a quien Dios abrió los ojos para que lo conociese, y que supo agradar a Dios, deseando que todos lo conociesen y agradasen, dijo: «Los que deseáis conocer la condición de Dios: Miserationes eius super omnia opera eius 3 (Sal 144,9)». Maravilloso es Dios en todas sus obras; mas, en lo que toca a ternura de corazón, en lo que toca a entrañas de misericordia, en lo que toca a amar a los hombres, esto es lo que más usa. Porque, aunque todo lo que hay dentro en él, todo es él en los afectos exteriores, lo que más usa es misericordia. Cuando os diere gana de conocer su condición, pensad que, así como un hombre hambriento se deleita en comer, así se deleita Dios en amar a los hombres. Buen Dios es: es amor; conforme a esto, dice el tema: In caritate, etc. (Jer 31,3).
2. Palabras son de ponderar: «Días ha que te quiero bien; amor eterno te tengo». Si el amigo antiguo es bueno y no se debe trocar por el nuevo, el amigo eterno ¡cuánto mejor será! Con amor perpetuo te amo (cf. Eclo 9,14), y, aunque el amor que te tengo es eterno, porque [lo] soy yo, enseñételo en tiempo en atraerte a mí; viendo cuán mal te iría sin mí, trájete a mí, habiendo misericordia de ti. Bien dicen con la presente festividad. Si la Magdalena fue traída a Cristo, fue porque ab aeterno la amó; y la señal de que Él amó a uno ab aeterno, es amar el hombre a Dios en tiempo.