JUAN DE ÁVILA. EL MAESTRO Y SU TIEMPO
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- Jueves, 30 Mayo 2013 12:16
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La declaración de San Juan de Ávila (1500-1569) como Doctor de la Iglesia por Benedicto XVI, el 7 de octubre de 2012, marca un hito en el reconocimiento de los múltiples y ricos valores históricos, humanistas y religiosos que encierra la poliédrica figura del Apóstol de Andalucía y su amplia obra de promoción social, cultural y espiritual.
La Exposición Juan de Ávila. El Maestro y su tiempo ofrece al visitante un acercamiento a la figura del nuevo Doctor, enmarcándolo en la época en que vivió, y presentando una panorámica de la espiritualidad de la época que marcó la religiosidad de Ávila, así como su vertiente humanista, tanto en la síntesis intelectual que el Maestro entretejió y plasmó en su obra literaria como en su más acabada proyección pedagógica: la Universidad de Baeza.
La primera sección se centra en el Hombre, el Maestro, el Santo, el Doctor. Los distintos retratos de Juan de Ávila son complementados con esos otros retratos que son los documentos de su beatificación, canonización y doctorado.
El cristocentrismo centrado en la humanidad de Jesucristo, muy propio de la Devotio moderna, la importancia de la figura de San Pablo y el estudio de sus cartas, conocido como paulinismo, y la omnipresencia de San Jerónimo, como ejemplo de simbiosis de cultura clásica y espiritualidad cristiana, forman los puntos cardinales de la espiritualidad de Juan de Ávila, que centran la segunda sección de la Exposición.
Hombre de óptima formación intelectual, forjada en las mejores universidades de la España del XVI, como Salamanca y Alcalá de Henares, Juan de Ávila, como los humanistas de su época, formó su biblioteca que, tras su muerte, pasó a la Compañía de Jesús. En 1767, tras la expulsión de los jesuitas de España, decretada por Carlos III, los libros de Ávila entraron a formar parte de los fondos de la Biblioteca Diocesana de Córdoba. Algunos de los libros de la biblioteca del Maestro se exhiben en la tercera sección.
San Juan de Ávila no fue sólo un afamado predicador y notable pedagogo. También fue un eximio escritor, autor de algunas de las obras más señeras de la producción literaria espiritual de la España del XVI, como el Audi, filia. La cuarta sección recoge los escritos de un Doctor, cuya doctrina autorizada ha sido reconocida oficialmente por la Iglesia.
A lo largo de su vida, Juan de Ávila fundó y alentó diversos centros de enseñanza en Andalucía. El proyecto pedagógico más acabado del Maestro Ávila fue la Universidad de Baeza. Fundado por bula de Pablo III en
La atrayente personalidad de Juan de Ávila hizo que desde el inicio de su apostolado se formase en torno a él un grupo de discípulos que, en el caso de los sacerdotes, ha sido denominado escuela sacerdotal avilista. La trayectoria de estos discípulos fue distinta: casi una treintena ingresó en la Compañía de Jesús, otros abrazaron la vida monástica, como los basilios del Tardón, y no faltaron quienes terminaron sus días en América como misioneros. Y ello, sin olvidar que junto con los sacerdotes, hubo también un nutrido grupo de discípulos seglares, hombres y mujeres, a los que dirigió espiritualmente el nuevo Doctor. La última sección acerca al visitante a los seguidores del Maestro Ávila.
San Juan de Ávila es un sacerdote que, bajo muchos aspectos, podemos llamar moderno, especialmente por la pluralidad de facetas que su vida ofrece a nuestra consideración y, por lo tanto, a nuestra imitación. Su palabra de predicador se hizo poderosa y resonó renovadora. Ávila fue escritor fecundo. Aspecto que también lo aproxima a nosotros admirablemente y nos ofrece su conversación, la de un santo. Y además la acción. Una acción variada e incansable: correspondencia, animación de grupos espirituales, de sacerdotes especialmente, conversión de almas grandes. Verdaderamente una gran figura.
Pablo VI, Homilía en la canonización de San Juan de Ávila, 31 de mayo de 1970
Casi toda la vida del padre Maestro Ávila fue un continuo caminar de unas partes a otras, hasta que Nuestro Señor le recogió en Montilla. En las ciudades grandes le detenía la más copiosa mies; lo demás era andar por los pueblos, evangelizando el reino de Dios. Consta esto de muchas de sus cartas, donde promete ir en persona a esta o aquella parte.
L. Muñoz, Vida y virtudes del venerable varón P. Maestro Juan de Ávila. 1635, II, 16
Porque aquí ay un collegio de los discípulos del padre Ávila, gente piadosa y docta, y que han hecho provecho mucho con sus sermones, leçiones y confessiones, y es gente que se preocupa de espíritu y mortificación y que por esta vía han aprovechado no poco a sus próximos y a esta causa como son muchos y quasi todos predicadores y muy seguidos y oydos ...
Carta del P. Zárate S. J. a Jerónimo Nadal. Baeza, 17 septiembre 1572