Nos cuenta Fray Luis de Granada

Fray Luis de Granada concluye su obra Vida del Padre Maestro Juan de Ávila con estas palabras:

Y aunque las virtudes y la vida que habemos historiado basta por milagro, pues fue tan diferente de la de los otros hombres, mas todavía sus discípulos cuentan algunos milagros suyos, los cuales no me atrevía escribir por no estar autenticados por los Ordinarios. Murió este Padre a 10 de mayo de 1569. Fue muy sentida su muerte, así de la señora Marquesa, que lo tenía por padre, como de la señora Soror Ana, que en el mismo lugar lo tenía; y toda la clerecía de las iglesias y religiones de San Agustín y San Francisco y los padres de la Compañía de Jesús llevaron su cuerpo a la iglesia de la misma Compañía, donde está sepultado en la capilla mayor, a la parte del Evangelio, y hízose en la pared un arco para poner la caja en que está el cuerpo, y una losa en la cual están escritos estos versos:

MAGISTRO JOANNI AVILAE
PATRI OPTIMO, VIRO INTEGERRIMO, DEIQUE AMANTISSIMO
FILII EIUS IN CHRISTO P. 
Magni Avilae cineres, venerabilis ossa Magistri,
Salvete extremum condita ad usque diem.
Salve, dive Pater, pleno cui flumine coelum
Affluxit, largo cui pluit imbre Deus.
Coeli rore satur, quae mens tua severat intus
Mille duplo retulit foenore pinguis ager.
Quas Tagus ac Betis, quas Singilis aluit oras
Ore tuo Christum buccina personuit.
Te patrii cives, te consulturus adibat
Advena; tu terris numinis instar eras.
Quantum nitebaris humi reptare pusillus
Tantum provexit te Deus astra super.
IPSE LECTORI
Avila mi nomen, terra hospita, patria coelum;
Quaeris quo functus munere? messor eram;
Venerat ad canos falx indefessa seniles
Quae Christo segetes messuit innumeras.
AM.D.G.

Acceso al texto completo del Capítulo VI "La Santa muerte del P. Ávila"