Un tesoro en el día del libro
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- Martes, 23 Abril 2013 11:28
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Juan de Ávila sólo hizo imprimir su Doctrina cristiana, o catecismo, en 1554 y preparó la edición definitiva del Audi, filia, que por razones diversas sería publicada en 1574, después de su muerte.
Aunque el Maestro Ávila fue, ante todo, un “predicador evangélico”, no dejó de hacer magistral uso de su pluma para exponer su pensamiento, e incluso su predicación. Es más, su influjo y memoria posterior, hasta nuestros días, están estrechamente relacionados no sólo con el testimonio de su persona y de su vida, sino con sus escritos. ¿Quién no relaciona a San Juan de Ávila, por ejemplo, con su magistral obra, el Audi, filia? ¿Quién no sabe que escribió los famosos Memoriales para el Concilio de Trento? ¿O que es el autor del Tratado del amor de Dios? ¿O quien desconoce que quedaron escritos sus fervorosos Sermones, sus elocuentes Pláticas o su rico y variado Epistolario?