¡El próximo 7 de octubre!

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En la mañana del domingo de Pentecostés, al iniciar la oración mariana del Regina Caeli, el Papa ha anuciado que el próximo 7 de octubre, en el inicio del Sínodo de los Obispos, proclamará doctores de la Iglesia Universal a san Juan de ávila y a santa Hildegarda de Bingen.

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¡Estimados hermanos y hermanas!

Celebramos hoy la importante fiesta de Pentecostés, con la que se completa el Tiempo Pascual, cincuenta días después del domingo de Resurrección. Esta solemnidad nos hace recordar y revivir la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles y los otros discípulos reunidos en oración con la Virgen María en el Cenáculo (cfr At 2,1-11).

Jesús, resucitado y ascendido en el Cielo envía a la Iglesia su Espíritu para que cada cristiano pueda participar a su misma vida divina y se vuelva válido testimonio en el mundo. El Espíritu Santo, irrumpiendo en la historia derrota la aridez, abre los corazones a la esperanza y favorece en nosotros la maduración interior en la relación con Dios y con el prójimo.

El Espíritu que “ha hablado por medio de los profetas”, con los dones de la sabiduría y de la ciencia continúa inspirando mujeres y hombres que se empeñan en la búsqueda de la verdad, proponiendo vías originales de conocimiento y de profundización del misterio de Dios, del hombre y del mundo. En este contexto tengo la alegría de anunciarles que el próximo 7 de octubre, en el inicio de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, proclamaré a san Juan de Ávila y a santa Hidelgarda de Bingen, doctores de la Iglesia universal.

Estos dos grandes testimonios de la fe vivieron en períodos históricos y en ambientes culturales muy diversos. Hidelgarda fue monja benedictina en el corazón de la Edad Media alemana, auténtica maestra de teología y profunda estudiosa de las ciencias naturales y de la música. Juan, sacerdote diocesano en los años del siglo de oro español, participó de las dificultades de la renovación cultural y religiosa de la Iglesia y de la organización social en los albores de la modernidad.

Pero la santidad de la vida y la profundidad de la doctrina los vuelve perennemente actuales: la gracia del Espíritu Santo, de hecho los proyectó en esa experiencia de penetrante comprensión de la revelación divina y diálogo inteligente con el mundo, que constituyen el horizonte permanente de la vida y de la acción de la Iglesia.

Sobre todo a la luz del proyecto de una nueva evangelización a la cual será dedicada la mencionada Asamblea del Sínodo de los Obispos, y en la vigilia del Año de la Fe, estas dos figuras de santos y doctores serán de gran importancia y actualidad.

También en nuestros días a través de la enseñanza que ellos dieron, el Espíritu del Señor resucitado sigue haciendo resonar su voz y nos ilumina el camino que conduce a aquella verdad que solamente nos podrá hacer libres y dar pleno sentido a nuestra vida.

Rezando ahora juntos el Regina Caeli, invocamos la intercesión de la Virgen María para que obtenga a la Iglesia ser potentemente animada por el Espíritu Santo, de manera que de testimonio de Cristo con franqueza evangélica y se abra siempre más a la plenitud de la verdad.


Invitamos a releer el Mensaje "Sepan todos que nuestro Dios es amor" que los obispos españoles dirigen al pueblo de Dios con motivo de la Declaración de san Juan de Ávila Doctor de la Iglesia Universal.